CUENCOS TIBETANOS

Los cuencos se utilizaban tradicionalmente para la meditación y la sanación. Se golpean o se frotan con una baqueta. Su sonido característico con resonancias armónicas (sobretonos) se utiliza como herramienta de vibración para reducir el estrés, equilibrar los centros vitales o chacras, y aumentar la energía, propiciar un camino hacia la sanación, y la quietud necesaria para meditar. El resultado es un individuo más productivo, más centrado, más feliz, transportado a un espacio de tranquilidad y equilibrio. Este espacio existe dentro de cada persona: un lugar donde tomamos contacto con la “Sinfonía del Universo.

CUENCOS TIBETANOS



El uso de los cuencos para armonizar nuestras energias hacia la sanación es toda una experiencia. Los milenarios cuencos tibetanos son un instrumento ideal para alcanzar el equilibrio físico, mental, emocional del ser humano. Su práctica abre las puertas al misterio que transmiten sus sonidos, e invita al receptor, a un viaje personal para lograr un estado de serenidad, creatividad, bienestar y afinidad con la salud.


Los cuencos tibetanos tienen un inconfundible efecto sobre las personas. Se utilizan cada vez más con fines terapéuticos, ya que de ellos surge el sonido correcto hacia el receptor de la sesión. Los secretos de estos cuencos son un misterio, que los monjes tibetanos guardaron durante mucho tiempo, heredado de los miembros de una misteriosa tribu Mongol llamada Boon Po. Sus sonidos nos invitan a una experiencia de armonía, profundo bienestar y serenidad. Cuando todo en nuestro cuerpo esta “afinado” se produce un maravilloso milagro que se llama: música.


Cuando en el ser humano se producen bloqueos, el cuerpo deja de resonar con el universo y con su entorno, pierde su sonido original armónico y aparece entonces la desarmonía del cuerpo. Al aplicar sobre el cuerpo, ya sean las vibraciones armónicas de los cuencos, o de la voz, el cuerpo reconoce los sonidos, las vibraciones identificando así, el sonido y la vibración armónica que le corresponde para así restablecer su equilibrio y armonía natural.


LOS SONIDOS Y LA TERAPIA VIBRACIONAL.


El concepto del sonido como medio capaz de transportar el espíritu humano a un estado diferente de conciencia es tan antiguo como la propia humanidad. Los sonidos sin palabras transmiten mensajes que van acompañados por diferentes estados de conciencia, que se extienden desde la tensión a la relajación, de la inquietud al bienestar.

El sonido es un código universal, tiene un “idioma” que el cuerpo y la mente reconoce y entiende cuando lo escucha. El sonido es información para el cuerpo y para la mente. Por eso, cuando el cuerpo escucha los sonidos armónicos, y percibe las vibraciones, se activa en él por resonancia, su código armónico interno. Produciendo así los cambios necesarios para el cuerpo.


UNA SESIÓN VIBRACIONAL.


Es la sanación de la conciencia, es un proceso de conocimiento que nos lleva a un estado desde el que podemos comprender la enfermedad como un camino de realización. En ese estado de comprensión la sanación es la manifestación del salto dado.

Todo es vibración y todo conocimiento tiene una esencia vibracional, la materia, la luz, el sonido, el prana son diferentes manifestaciones de una misma Realidad, mediante nuestros sentidos físicos podemos captar una estrecha franja de ella pero disponemos de muchos recursos para ampliar este espectro e interactuar con el.

Existen multitud de vibraciones macro-cósmicas imperceptibles a nuestros sentidos, que tienen sobre nosotros gran influencia, tal es el caso de la luz de las estrellas, escalada a sonido –luz y sonido están en una relación de 48 octavas- escucharemos el ritmo ancestral de todas las músicas de la tierra, se trata de vibraciones sutiles imprescindibles para nuestro equilibrio y sincronización de nuestros relojes internos, cuando desconectamos de ellas necesitamos algún tipo de sustitutivo –por ejemplo música excesivamente rítmica- que no siempre produce los mismos efectos beneficiosos. Otro ejemplo más cercano lo constituye el ritmo de los planetas del sistema solar. Según las leyes de la física quántica, todo es energía, y la energía vibra a diferentes frecuencias creando diferentes tipos de ondas: luz, sonido, ondas electromagnéticas, etc. incluso la materia es energía con una frecuencia vibratoria menor, lo que le da esa apariencia de densidad, que en realidad está compuesta por diferentes ondas congeladas o cristalizadas. De ahí se desprende que todo en el universo, incluyendo el cuerpo humano, está en un continuo estado de vibración, con mayor o menor frecuencia, y las manifestaciones de esa vibración producen diferentes sensaciones y percepciones.

Toda la materia emite sonido aunque dichos sonidos se encuentren, en su mayoría, fuera de nuestro umbral de audición. Nuestro cuerpo físico también emite diferentes sonidos desde nuestros órganos, hasta nuestras auras, ambos generados por los átomos que los configuran y que están en continua vibración emitiendo diferentes tipos de ondas. El ser humano presenta una realidad vibracional rica y apasionante que va desde el ritmo de los órganos vitales, la respiración, la actividad mental, las emociones y cada capa o cuerpo sutil integrada en el todo de lo que realmente somos.

CÓMO ACTÚAN LOS CUENCOS.


Cada Cuenco posee un sonido fundamental, único y especial, de éste sonido se desprenden otros tonos, más altos y más bajos, los que guardan una relación, o proporción armónica con el tono fundamental. Las vibraciones armónicas alteran la materia reordenando su estructura molecular, realineando, y equilibrándose, la energía, en todos los niveles. Mediante el empleo regular del sonido combinado con la intención, podemos empezar a vibrar de manera más rápida, a un nivel celular o molecular. Esto recibe el nombre de “subir la frecuencia”. Una frecuencia de vibración más elevada crea mayores espacios entre las células, lo que las hace menos densas, evitando que las energías negativas o ajenas se nos adhieran fácilmente y consiguiendo estados más elevados de conciencia y facilitando bienestar y armonía.

La terapia del sonido se fundamente en el principio de “resonancia en simpatía o solidaria”. El término resonancia se refiere al índice vibratorio de un objeto, y la resonancia solidaria o en simpatía se refiere al hecho de que un objeto vibrante provoca una vibración acompasada en otro; dicho de otro modo, el índice de vibración de un objeto se iguala al índice de vibración de otro objeto. Así es como actúa la cismática, y a esto se debe también el hecho de que algunas cantantes de ópera sean capaces de romper objetos de cristal con sus voces, o de que el ruido de los vehículos en circulación provoque el traqueteo de sus muebles. Ya sabemos que cada parte del cuerpo y sus campos están vibrando. Es, pues, lógico que cada parte del cuerpo, se trate de un órgano o de un chakra, tenga una frecuencia (índice de vibración) óptima, sana. Cuando estamos enfermos, se debe a que alguna parte de nosotros no está vibrando en armonía consigo misma, con las demás partes o con el entorno. Esta disonancia o enfermedad puede sanarse con sonido y voluntad (intención) ‚ devolviendo a las partes enfermas su frecuencia sana.


Que nos aporta la terapia vibracional?


- Alivio del estrés y la ansiedad.

- Mejora de la concentración.

- Mejora de la creatividad.

- Mejora de la visión (física, mental y espiritual).

- Equilibrio de los hemisferios cerebrales.

- Restablecimiento del equilibrio del sistema endocrino mediante la vibración de la hipófisis o pituitaria.

- Alivio de la sinusitis y los dolores de cabeza.

- Estímulo de la actividad de las ondas alfa o meditación profunda.

- Aumento de la energía por medio de la estimulación del líquido cefalorraquídeo (posiblemente la forma física de la energía kundalini).

- Equilibrio y limpieza de los chakras y del aura (y los órganos y glándulas correspondientes).

- Limpieza del entorno.

- Fácil acceso a la intuición y a la conciencia superiores.

- Desbloqueos emocionales y energéticos.


Actúa como fuente de energía para todo el cuerpo. Afloja y libera tensiones musculares. Expande e intensifica el cuerpo aurico, que actúa como defensa energética. Aumenta en general las defensas del organismo y brinda paz interior. Trabaja sobre el equilibrio entre ambos hemisferios cerebrales, resultando ideal para personas muy racionales o con estrés mental. Su práctica regular ayuda a la reafirmación personal y favorece una mejor relación con el entorno. Los sonidos que emanan de estos maravillosos instrumentos son un gran apoyo para la meditación ya que estimulan la actividad de ondas cerebrales de tipo alfa y beta y despierta la capacidad de dar y recibir.


CONCIERTOS Y BAÑOS DE SONIDOS.

Está es una de las actividades que más me gusta de realizar.

Cada cierto tiempo, realizo o me proponen realizar lo que se denomina "conciertos de cuencos tibetanos", o como a mí me gusta decir "baños de sonidos".

Entre los 21 cuencos tibetanos que poseo, más un tambor chamanico, un tubo de agua, las campañas de viento, el gong, y diversos instrumentos ceremoniales que utilizo, sumerjo a los asistentes a un profundo viaje interior, un viaje que les lleva a descubrir o más bien reencontrarse con las más íntimas vibraciones naturales que todos tenemos. A encontrar un equilibrio y una armonía ancestral, que proporciona todo lo anteriormente mencionado. En mis baños sonoros las vibraciones de los cuencos, con el gong y los diversos instrumentos chamanico y la relajación, se unen para proporcionar a los asistentes ese grado de armonía, bienestar y relajación que tanto necesitamos en estos días y en esta época que nos toca vivir.

Te invito a que te pongas en contacto conmigo, tanto si quieres asistir, como si quieres organizar un concierto o baño sonoro en tu centro o localidad. Te informaré sin ningún compromiso de todo lo necesario para poder realizarlo o asistir a uno de ellos.